Muchas veces marcado por la duda, el desgano, la "falta de tiempo", el universitario se encuentra ante una dura tarea cuando se le da un trabajo, o mejor dicho, cuando se le juntan los trabajos de toda una semana o más en una noche de domingo cuando ya no hay ni duerzas ni ganas para hacer nada.
Es por ello que este recurre a su herramienta favorita, el desvelo y el argumento de que la noche es larga cuando en realidad al hacer esto su capacidad productiva (salvo excepciones) decae drásticamente, limitándonos a producir un trabajo mediocre que apenas nos salvará el pescuezo de la verguenza pública de no presentar nada.